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¿Para qué quiero buenas relaciones?

Imagen de Phan Minh Cuong An en Pixabay

¨Nuestro éxito o fracaso en la vida dependerá de nuestra capacidad de relacionarnos con otros.¨

Todos anhelamos tener buenas relaciones, saludables y felices pero la mayoría de nosotros no sabemos como lograrlas. Pensamos que se da por el destino, la suerte y olvidamos que nosotros estamos llamados a construir las relaciones que queremos.

Conflictos en el trabajo, familia, amistades o matrimonio se deben a que no sabemos relacionarnos. Los problemas relacionales no comenzaron con otros comenzaron conmigo mismo.

Las relaciones que tienes están determinadas como te relacionas contigo mismo.

Pedro Sifontes

Por ej. Si tienes una relación enfermiza con tu pareja es porque no sabes tu valor. Si tienes relaciones que te valoran es porque has aprendido a valorarte.

Toma un minuto para responder: ¿Cómo son mis relaciones? ¿Me disminuyen o me elevan?

Si estas te disminuyen tienes que tomar medidas.

Fuimos diseñados para relacionarnos, tenemos esa capacidad; sin embargo muchos están luchando con su inseguridad, falta de aceptación, identidad y confianza. Algunos llegan a experimentar el síndrome del patito feo y sobre todo en este tiempo de redes sociales.

Dejame decirte que las redes sociales o personas no determinan tu valor, quien si determina tu valor es Dios quien te creo y tu mismo. Es fácil culpar a otros de nuestra infelicidad. Es fácil acomodarse y depender de otros para ser feliz, lo difícil es asumir la responsabilidad de nuestra vida, nuestras relaciones y de todo lo que hacemos.

Si busco tener relaciones sanas y felices debo comenzar conmigo mismo. Hay cosas que tienen que cambiar en nuestra vida, hay principios y creencias que necesitamos incorporar, es muy probable que tu lo sepas. Sin embargo, te los recuerdo.

  1. Amor. La medida de tu amor será la medida de tu valor. Si te amas poco, te cuidaras poco y te costará dar amor porque llegará un momento en que quedarás vacío.
  2. Respeto. La falta de respeto conduce a comportamientos abusivos y a la deshonra.
  3. Confianza. Si te cuesta confiar en otro es posible que no confíes en ti. La falta de confianza es por miedo e inseguridad.

Estos tres elementos son claves para comenzar a generar buenas relaciones unido a una buena comunicación traerá empatía, compasión, alegría y podrán resolver muchos conflictos de la mejor manera.

Si pudieras evaluarte en estos cuatro elementos: amor, respeto, confianza y comunicación ¿Cómo te sientes al respecto? ¿Sientes que debes mejorar? ¿Sientes que estás bien? ¿Hay algo que debe cambiar?

La mejor respuesta la consigues observando tus relaciones: contigo mismo, pareja, familia, trabajo, negocio, amigos. ¿Qué tan saludable y feliz me siento?

Y la pregunta ¿Para que quiero tener buenas relaciones?

Buenas relaciones es menos estrés en la vida. El estrés es un enemigo del corazón. Hay muchas ventajas y es recordar que no fuimos creados para vivir la vida solos, necesitamos de otras personas.

Comienza hoy con tener una buena relación contigo mismo. En un próximo post te comentaré acerca de esto.

Ahora si te sientes frustrado, decepcionado, no aceptado y no sabes por dónde comenzar para mejorar tus relaciones, te invito a reservar una sesión de coaching conmigo.

En amor y liderazgo,

Pedro Sifontes

Lo que debes hacer para tomar decisiones


Imagen de Gerd Altmann en Pixabay 

Si no estás tomando decisiones es porque ya decidiste. La indecisión es una forma de decidir.

Pedro Sifontes

La vida es una serie de decisiones, todos los dias tomamos decisiones, algunas son fáciles y otras son complejas. Por ejemplo tomaste la decisión de leer este post, espero que puedas leerlo hasta el final.

A veces no tomamos decisiones por miedo (perder, rechazo, lo que dirán,…) o la tomamos con miedo y eso nos puede llevar a un error.

¿Has leido lo del Rey y el Sabio?

Hace muchos años en la lejanía, había un reino muy pacífico. Y como tenían un buen rey, los habitantes del reino eran felices y prósperos. Desafortunadamente el buen rey de repente se enfermó y murió.

Su único hijo, el cual aún era muy joven, se transformó en rey. Pero el joven rey sabía que aún no estaba preparado para las responsabilidades que devienen de reinar. Le preocupaba equivocarse y que estos errores afecten a los habitantes.

Muchos individuos de la corte eran más que felices aconsejando al rey. Uno de ellos sugirió que el rey debería dejarlo gobernar como Regente hasta que el rey sea lo suficientemente adulto para reinar por sí mismo.

El rey estaba confundido. ¿En quién podía confiar? Le preguntó a su madre qué hacer; esta le sugirió que consulte con su viejo maestro, un hombre muy sabio que se había retirado para vivir una vida de contemplación en la cumbre de una montaña muy lejos. Las preparaciones adecuadas se realizaron para tal viaje y luego de un largo y árduo camino, el rey finalmente llego a la cumbre de la montaña.

El sabio y el joven rey se saludaron con el protocolo apropiado y, al finalizar este, el sabio preguntó: “Majestad: Usted es ahora rey de un reino. ¿Por qué esta visitándome y no está en la corte gobernando su país?”

El joven rey le explicó que quería poder depender de un buen consejero pero que no sabía a quién elegir. Le mostró a su viejo maestro documentos en los que detallaban la experiencia y cualidades de cada uno de los candidatos y le pidió su consejo.

El maestro examinó los documentos y los puso a un lado. Simplemente dijo: “Usted es el rey. Usted debe decidir”

El joven rey explico que era muy joven y no tenía la experiencia necesaria para elegir sabiamente. “Sé que usted es un hombre muy sabio”, dijo, “Es por eso que le estoy pidiendo su ayuda”

Pero el maestro respondió: “No haré esto por ti”. Luego cerró sus ojos y comenzó a meditar. El joven rey estaba muy decepcionado. Varias horas después, cuando el sabio abrió sus ojos el joven rey estaba aún allí, arrodillado frente a él.

El sabio le ordenó al rey que se vaya, pero el rey decía que no se iría hasta que su maestro lo ayude a tomar una decisión. Le suplicó: “¡Ayúdame por el bien del reino!”. Viendo que su antiguo alumno era sincero y no se iría hasta que le diera una respuesta, el sabio maestro finalmente dijo, “No decidiré qué persona debes elegir pero, como insistes, te aconsejaré. Espero que luego puedas tomar la decisión correcta.”

El sabio maestro le preguntó al rey que mirara nuevamente los documentos que describían a los candidatos y que identificara a aquellos que no podrían ir a la corte regularmente debido a su delicada salud. Dándose cuenta de que estos no podrían ser sus consejeros, el rey eliminó a tres de los doce candidatos.

Luego el maestro le pidió al rey que nombrara los temas más importantes del reino. El rey contesto que quería mejorar el sistema educativo en el país y proveer mejores condiciones de vida para la gente, particularmente en las áreas rurales. También mencionó la importancia de tener una fuerte armada. El sabio dijo: “Has observado como tu padre gobernó el reino y estoy seguro que sabes qué cualidades y características son requeridas de tus consejeros”.

El rey entendió que necesitaba poder contar con las facultades de su consejero y eliminó a seis candidatos los cuales no podrían ayudarlo a lograr sus objetivos. “¿Pero cómo podré elegir entre los tres restantes?”, preguntó. El anciano respondió haciendo más preguntas: “¿Quién es el que demuestra más respeto por el rey? ¿Quién es verdaderamente devoto y de confianza? ¿En quién puedes contar para defender el reino? ¿Quién no te traicionará a tus enemigos por beneficio personal?”

El joven rey pensó acerca de estas preguntas y finalmente entendió: Necesitaba un consejero con buenos y sólidos valores. Había un solo candidato en el cual podía contar, así que después de agradecer efusivamente al sabio el rey retornó al palacio y anunció su decisión. Con la orientación de su antiguo maestro, el joven rey aprendió a tomar una sabia decisión.

El consejero sirvió al rey fielmente durante años. Durante el largo régimen del rey el reino fue más próspero y los habitantes más felices.

Nuestras decisiones nos llevan a lo bueno o malo de la vida, no hay lugar intermedio.

Pedro Sifontes

Esta es una historia que  se les da a los instructores de Taekwon-do para que entiendan los principios de esta arte marcial, y nosotros podemos aprender de ella. Es similar a lo que el coaching puede hacer por ti, el sabio maestro no le dice al joven rey lo que tiene que hacer, sino lo ayuda a entender cómo tomar una buena decisión basándose en principios y valores básicos.

En el coaching, el coach no te dirá lo que tienes que hacer, sino te ayudará a reflexionar en tus valores y capacidades para que tomes acción sobre tu vida, pudiendo alcanzar las metas que te propones.

El coaching te da las herramientas, distinciones y habilidades para que puedas mejorar tu vida, tus relaciones, tus finanzas, tu trabajo y todas las áreas que quieras mejorar.

Te invito a reflexionar sobre las siguientes preguntas:

  • ¿Cómo estoy tomando mis decisiones?
  • ¿Tomo mis decisiones basadas en valores y principios?
  • ¿Soy guiado por mis emociones o puedo encaminarlas para mi bien?

Me encantaría poder leerte y si necesitas conocer cuáles son tus valores por favor escribeme y te enviaré un ejercicio que te ayudará a definir tus valores. De seguro tomarás mejores decisiones.

En amor y liderazgo,

Pedro Sifontes

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