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Inspirando personas para el futuro del trabajo!

Categoría: Relaciones (Página 1 de 2)

“La amabilidad es un “lenguaje” que los sordos pueden escuchar y los ciegos pueden ver” Mark Twain

Si hay algo que necesitamos en nuestros tiempos es la amabilidad, parece que se ha perdido de muchas organizaciones puesto que escuchamos son quejas de los líderes, comentarios negativos, insultos, comportamientos groseros, que destruyen la moral del equipo y llevan a la perdida de la confianza. Quizás sepas que si no hay confianza en el equipo, las personas se van a sentir disminuidas y no podrán dar lo mejor de si.

Un trato amable y gentil libera la suficiente oxitocina para que las personas mejoren su rendimiento y desempeño en la organización.

Ser amable no te hace débil, te hace una persona en la cual la gente puede acercarse y confiar.

Todo inicia y culmina con el liderazgo. Si el líder es amable, el equipo se vuelve más productivo, hay creatividad, innovación, cooperación y sienten pertenencia.

A las personas les importa el trato que le des como líder, y si tú le das un buen trato ellos se trataran bien entre todos y sobre todo a los clientes.

La amabilidad es muy apreciada, no la descuides porque su valor es incalculable.

Las organizaciones que practican la amabilidad siempre contaran con sus clientes, porque a ellos les gusta ir a sitios donde les traten bien, donde sean amables y gentiles.

Hay una fábula de Esopo que se llama “El Viento del Norte y el Sol” donde encontramos una enseñanza muy valiosa.

El Viento del Norte y el Sol tuvieron una discusión sobre cuál de los dos era el más fuerte y poderoso. Mientras discutían vieron a un caminante que llevaba puesto un abrigo.

—Esta es la oportunidad de probar nuestro poder y fortaleza —dijo el Viento del Norte—. Veamos quién de nosotros es lo suficientemente fuerte como para hacer que este caminante se quite el abrigo. Quien lo logre será reconocido como el más poderoso.

—De acuerdo —dijo el Sol—. Comienza tú.

Entonces, el Viento comenzó a soplar y resoplar. Con la primera ráfaga de viento, los extremos del abrigo se agitaron sobre el cuerpo del caminante. Pero cuanto más soplaba el Viento, más fuerte el hombre sujetaba su abrigo.

Ahora, era el turno del Sol y él comenzó a brillar. Al principio sus rayos eran suaves; sintiendo el agradable calor después del amargo frío del Viento del Norte, el caminante se desabrochó el abrigo. Los rayos del Sol se volvieron más y más cálidos. El hombre se quitó la gorra y enjugó su frente. Se sintió tan acalorado que también se quitó el abrigo y para escapar del ardiente sol, se arrojó en la acogedora sombra de un árbol al borde del camino. ¡El Sol había ganado!

 Moraleja: La gentileza y la amabilidad ganan donde la fuerza y la fanfarronería fallan.

 Con tu amabilidad tú puedes brillar como el sol, tú puedes irradiar una sonrisa, tú puedes escuchar a tus colaboradores, ser empático, tú puedes hacer que tu entorno sea mejor. Haz que tus acciones brillen.

En amor y liderazgo,

 

Pedro Sifontes
Coach for Leadership

“Pues como piensa dentro de sí, así es” Proverbios 23:7

¿En qué estaba pensando cuándo tomé esa decisión?

Son nuestras decisiones las que nos han traído hasta el lugar donde estamos ahora. Si estás leyendo esto es por una decisión que tomaste producto de un pensamiento. Si queremos mejorar nuestras vidas debemos trabajar sobre la estructura de nuestros pensamientos para tomar buenas decisiones.

¿Cómo son mis pensamientos?

Fue Marco Aurelio quien dijo: “el alma se tiñe del color de sus pensamientos”, eso nos lleva a reflexionar sobre la pregunta ¿Mis pensamientos son positivos o negativos?

El asunto es que no hay pensamientos neutrales, siempre tendremos la balanza inclinada a un lado, sea positiva o negativa, buena o mala, angustia o paz, felicidad o infelicidad. Nuestros pensamientos moldean cada una de las decisiones que hacemos en nuestra vida. Entiendo que no es fácil mantenernos dentro de la estructura del pensamiento positivo, porque experimentamos momentos positivos y momentos negativos. Lamentablemente no podemos quitar la adversidad y el dolor de nuestras vidas porque dejaríamos de crecer. Lo importante es no dejarse vencer con lo malo que nos acontece, sino aprender de ello. Si no estoy aprendiendo me convierto en víctima, y si aprendo me lleva a otro nivel de crecimiento.

Te conviertes en lo que piensas

Si nuestras decisiones nos han llevado a donde estamos, debemos cuidar nuestros pensamientos para convertirnos en las personas que queremos. Y la mejor manera de hacerlo es entendiendo nuestro propósito. Cuando sabes tu propósito tu vida tiene sentido, significado y todos tus pensamientos están definidos por el propósito.

La vida está llena de buenos y malos momentos, yo puedo elegir mis pensamientos y darle fuerza a lo bueno o a lo malo. De mí depende en quien me quiero convertir, como quiero ser realmente conocido. Todo comienza con un pensamiento.

“No puedes cambiar tu mundo si no cambias tus pensamientos.”

Si estás pensando “seré feliz cuando las cosas se me den de esta manera” nunca va a suceder. Si comienzas a pensar “estoy agradecido por todas las cosas que he logrado…” hay probabilidades de que sucedan muchas cosas buenas. Se ha demostrado que un corazón agradecido puede lograr más que un corazón que vive lamentando aquello que le gustaría.

Si quieres ir a un mejor lugar donde estás ahora tendrás que cambiar tus pensamientos, tomar decisiones correctas creando una nueva realidad. Te invito a ponerte en contacto con nosotros para ayudarte a lograrlo.

En amor y liderazgo,

Pedro Sifontes
Coach for Leadership

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